Francisco Durrio - page 7

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Francisco Durrio y su círculo artístico
lo surreal, al crear unos seres surgidos del abismo de su mente enfebrecida.
Orfebrería como escultura: sus joyas superaron la
orfebrería anterior (puramente artesanal y recargada
con engastes de metales y piedras) para dar
paso a obras de enorme sencillez en lo material
(un solo metal y como mucho un par de piedras
pequeñas), exquisita pureza en la resolución formal
y sofisticación en lo iconográfico (antropomorfía de
seres melancólicos, bi-frontalidad de aves exóticas y
Cleopatras que besan serpientes).
Expresionismo y diversidadde lenguajes: el pionerismo
del San Cosme estableció una correspondencia
estrictamente coetánea con el expresionismo de
Wilhelm Lehmbruck y la reja de la puerta ante aquel,
sutil mezcla de orientalismo -en la mención a la muerte como eterno retorno- y
del ‘art-decó’, pone de relieve que su capacidad creativa se desenvolvía por
caminos diversos y diferentes, por lenguajes dominados que le permitían saltar
de uno a otro sincrónicamente y sin problemas.
La pureza del arte: en su búsqueda de un arte no contaminado por
convencionalismos occidentales, viajó mentalmente a paraísos perdidos y
a diferentes tiempos del pasado, encontrando la sencillez y, al tiempo, la
grandeza de las creaciones intemporales que trasladó a su propia obra.
Monumentalidad pública: proporcionó a Bilbao una de sus señas públicas de
identidad artística más singulares con el monumento a Arriaga, trascendiendo
la imagen del individuo para resaltar su genio, el de la música, que alcanza
la consideración de “eterna”.
Verja de hierro para el
panteón de la familia
Echevarrieta, 1930-31.
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